Revista Ecoguía

El domingo pasado culminó el Sínodo de la Amazonia, en Roma, donde las autoridades eclesiásticas y líderes indígenas han trazado nuevos retos para el cuidado del planeta "nuestra causa común".

Al concluir el sínodo por la Amazonia,  se exploraron los valores principales de la Iglesia Católica y se destaca el concepto de "pecado ecológico", que se basa en el Catecismo de la Iglesia Católica, según el cual el Creador estableció una red de dependencia en el mundo. "Cuando rompemos esa red, todos se ven perjudicados, y nos alejamos del amor de nuestro Creador", señala una de las conclusiones de esta cumbre.

De igual manera, se promulga la compasión por las personas que han sido víctimas del pecado ecológico, y especialmente por los pueblos indígenas, cuyas tierras son invadidas y degradadas y cuyas familias son destruidas".

El sínodo, además, aboga por la desinversión de combustibles fósiles, la reducción de nuestra dependencia hacia estos y el llevar un estilo de vida simple y sustentable como "formas concretas de recuperarse de este pecado".

El camino a seguir, según lo reza el Sínodo de los Obispos por la región Pan-Amazónica, es la Ecología Integral, que ve las conexiones profundas entre "cómo nos relacionamos con Dios, entre nosotros y con nuestra casa común".

Dentro de las conclusiones también se acordó la fecha del próximo 29 de noviembre para realizar una nueva marcha por el clima. "El cambio climático contribuye a la sequía en la Amazonía, y una Amazonía intacta es una esperanza para almacenar carbono y combatir el cambio climático", señala el documento de conclusiones. 

La Amazonía se extiende por nueve países habitados por millones de personas. "Una mentalidad extractivista, impulsada por nuestro estilo de vida, ha resultado en operaciones de perforación, minería y agroindustria que han destruido esta región. El Sínodo es un testimonio muy poderoso de la esperanza que nuestra Iglesia ofrece a este bosque vulnerable, señala el documento producto del Sínodo.

Debido a la esperanza que ofrece el Sínodo, la administración presidencial de Brasil, que ha favorecido la casi duplicación de la deforestación ilegal, así como el aumento de ataques contra las comunidades indígenas, se ha opuesto a este. El gobierno del presidente Jair Bolsonaro incluso ha ido tan lejos como para monitorear la comunicación entre los Obispos de Brasil, señala el Movimiento Católico Mundial por el Clima.

En su concepto, estas acciones son contrarias a lo que la gran mayoría de los católicos quieren. "Una encuesta reciente en Brasil reveló que el 85% de los católicos brasileños creen que atacar la Amazonía es pecado".

Las palabras de Patricia Gualinga, Directora de Relaciones Internacionales para Kichwa First People of Sarayaku de Ecuador, expresan la esperanza y el coraje de muchas comunidades indígenas amazónicas:

"Acabamos de concluir un Sínodo que fortalece la lucha de los pueblos indígenas para proteger y defender la Amazonía. Una espiritualidad que conlleva a interculturalizar, a entender mucho más allá de nuestras propias perspectivas. Un Sínodo que nos ha llenado de emoción, también de incertidumbre, pero que acaba de concluir con más del 70 % de votación de los obispos amazónicos y de todos los que han estado ahí presentes, bajo la visibilidad también que se ha dado con nuestra presencia como pueblos indígenas y mujeres indígenas. Ha sido una experiencia única".

Para conocer mejor las conclusiones y resultados del Sínodo haz click aquí.