Revista Ecoguía

La iniciativa de las hermanas Tagle para reciclar botellas en plástico pet, en Lima (Perú), ha tomado tal fuerza en Latinoamérica, que ya está en Colombia.

 

BOGOTÁ.- En 2017, Sandra y Daniela Tagle llevaban una vida normal y exitosa para un par de jóvenes profesionales de la capital Peruana, sin embargo algo inquietaba sus corazones, y era la cantidad de botellas que llegaban a las playas de Lima, debido a esto y luego de mucho pensarlo y entre más temores que certezas decidieron renunciar a sus empleos y dedicarse a trabajar por el medio ambiente, por medio de  ¡Recicla, Pe! una organización sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es concientizar y educar a la población sobre el reciclaje de envases de plástico de tereftalato de polietileno, más conocido como Pet. 

En Perú, donde la idea tomó bastante fuerza, empresas, artistas, deportistas y voluntarios se han unido a la causa, logrando en poco tiempo tener en la capital inca más de 300 puntos de recolección de botellas, aumentar las tasas de reciclaje de este material, capacitar un sinnúmero de personas y realizar campañas de limpieza de playas y ecosistemas con excelentes resultados.

Al ver el éxito de la iniciativa en Perú, las hermanas Tagle deciden emprender la expansión en Latinoamérica, iniciando por Colombia, donde Emir Giovanni Torres crea la Fundación Recicla, Pues!, para seguir los pasos del emprendimiento peruano.

“Recicla, Pues! tiene tres líneas de acción definidas: la primera es la concienciación de las personas acerca de la correcta disposición y reciclaje del plástico pet, lo que se hace a través de capacitaciones en diversas instituciones académicas, empresas y organizaciones, campañas en medios de comunicación y desarrollo de eventos. La segunda línea de acción es la instalación y gestión de puntos ecológicos enfocados en la recolección de envases en lugares públicos y privados. La tercera es el desarrollo integral y dignificación de los recuperadores ambientales (recicladores), mediante alianzas con las diferentes asociaciones, explica Torres.

Y es que Colombia, de lo más de 11 millones de toneladas de basura que se generan cada año, apenas se recicla el 17 %, pese a que la mayoríade estos residuos podrían reutilizrse. Son cifras preocupantes teniendo en cuenta que en los próximos cinco años 321 rellenos del país cumplirán su vida útil.

El pet que es el plástico de los envases de productos como gaseosas, agua y bebidas hidratantes, es un material que tiene la bondad de ser transformado infinitas veces y sirve para hacer nuevas botellas, ropa y hasta juguetes; sin embargo los malos hábitos de los consumidores a la hora de disponer las botellas están generando grandes problemas ambientales, puesto que estas pueden tardar bastante tiempo en degradarse a la intemperie, esto sin contar que muchos de estos envases acaban en los océanos, contribuyendo a la ya escandalosa cifra anual de ocho millones de toneladas de plástico que terminan en el mar, adicionalmente acrecentando la huella de carbono.

Para el director de la Fundación Recicla, Pues!, la solución está en la educación “verde” desde la infancia, formando para la conservación ambiental y el desarrollo permanente de una economía circular.

“En este caso la economía circular funciona así: las personas adquieren bebidas envasadas en botellas PET, posteriormente disponen las botellas de manera correcta en uno de nuestros contenedores, estas botellas se les entregan a las asociaciones de recuperadores (recicladores) ellos venden este material a empresas que producen nuevas botellas a partir del PET recuperado, la botella vuelve al mercado con otra bebida y de esa manera vuelve a iniciar el círculo. De esta manera, además se cumple con los tres pilares de la sostenibilidad en lo ambiental aportando a la reducción del uso de los recursos naturales, mitigando además el cambio climático y evitando que las botellas terminen en un relleno sanitario o afectando el ecosistema; en lo social, aportando a facilitar y dignificar el trabajo de los recicladores de oficio, y en lo económico, favoreciendo la generación de recursos para las asociaciones de recuperadores, y contribuyendo al desarrollo de los empleos generados para las personas que participan en la cadena de valor de la fabricación de botellas PET e industrias de bebidas”.

El gran reto es que los consumidores de bebidas separen las botellas, las lleven a los contenedores que la Fundación ha dispuesto para tal fin en centros comerciales y conjuntos residenciales, o que las entreguen directamente a los recuperadores de su sector, aportando así a la conservación del planeta.

Recordemos que al reciclar una botella de plástico se ahorra la energía necesaria para mantener una bombilla encendida durante 6 horas y que el reciclaje de dos toneladas de plástico ahorra cerca de una tonelada de petróleo bruto, gran cantidad de agua, y además disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero, “definitivamente para las botellas pet, el reciclaje es el único camino”, advierte el director de Recicla, Pues!.