Revista Ecoguía

La Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) ha recibido y atendido reportes de avistamientos de esta especie amenazada en ocho municipios, incluido Neiva. El llamado es a no atacar a los osos y reportar su presencia.

 

NEIVA.- Numerosos registros de Osos de Anteojos se vienen presentando en el departamento del Huila. La Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena-CAM ha recepcionado y atendido reportes de avistamientos de esta importante especie amenazada en los municipios de Garzón, Guadalupe, Neiva, Íquira, Teruel, Pitalito, San Agustín y el más reciente registro que se logró en la localidad de Santa María.

La oportuna comunicación de la comunidad de la zona rural de este último municipio permitió que se realizara la visita técnica por parte del Grupo de Monitoreo Áreas Protegidas de Santa María Huila APSH y el equipo técnico de la CAM, quienes en desarrollo de esta jornada de campo se encontraron de frente con dos osos adultos, que deambulaban por las montañas del noroccidente del Huila. Ante el sorpresivo encuentro, uno de los osos trepó al árbol más cercano y el otro se dirigió de manera tranquila hacia el interior del bosque.

De acuerdo con expertos, uno de los aspectos que se ha logrado evidenciar es que la época reproductiva y de celo del Oso de Anteojos en el Huila está entre los meses de agosto y diciembre. Desde la CAM se hace un llamado a la comunidad huilense de no atacar la especie y reportar cualquier avistamiento. 

Katherine Arenas, bióloga de la CAM expresó que, “la época reproductiva y de celo de los osos de anteojos en el Huila tiene su pico máximo de actividad entre los meses de agosto y diciembre, época en la cual los machos inician la búsqueda de pareja por lo que recorren grandes distancias, para posteriormente dar paso al cortejo; estos recorridos hacen que se alejen en algunos casos de las áreas de bosque y sean fácilmente registrados por habitantes de las áreas rurales, en zonas próximas a sus viviendas y potreros”.

“Fue realmente una aventura, ir tras las huellas del Oso de Anteojos se ha convertido en una pasión para los integrantes del grupo de Monitoreo APSH, siempre buscando el mejor punto para instalar cámaras trampa y lograr observarlos a través de esta técnica, apreciarlos de frente ha sido muy motivador, ver que se encuentran en buen estado y que la misma comunidad los conserva, hace que todos los esfuerzos y las duras jornadas por las montañas del área protegida valgan la pena”, sostuvo Eduar Laguna, representante del Grupo de Monitoreo APSH. 

Por su parte Cesar Hernández, profesional del Parque Natural Regional Cerro Banderas Ojo Blanco, resaltó la importancia de este grupo de Monitoreo y afirmó que “la consolidación del grupo de monitoreo APSH ha permitido llegar de manera más cercana a las comunidades de las zonas rurales más apartadas, y que hacen parte del área protegida, que es donde se encuentran los Osos de Anteojos; estos jóvenes han sido un puente estratégico entre la institución y la comunidad y por lo tanto su aporte ha sido invaluable, que hayan tenido la oportunidad de avistar directamente estos osos de anteojos es el premio a su dedicación y todo el apoyo que han brindado para la conservación de los recursos naturales”, observó.

Desde hace varios años, la CAM ha desarrollado procesos de seguimiento y monitoreo de las poblaciones de oso de Anteojos en el Huila, lo que ha permitido conocer y estudiar diferentes aspectos de la biología y ecología de esta especie amenazada.

Los datos que se tiene del oso de anteojos, en cuanto a su reproducción provienen en su mayor parte de lo observado en cautiverio, ya que hasta ahora en vida silvestre es poca la información que se tenía. La hembra alcanza la madurez sexual a los 4 años de edad. La formación de parejas para la reproducción se da presumiblemente entre marzo y octubre, cuando inicia la época de cortejo, con encuentros ocasionales anunciados por grandes sonidos guturales. 

Las hembras presentan un celo anual que dura unas pocas semanas logrando tener hasta 5 cópulas por día. Su período reproductivo es de 19 años. La gestación dura entre 160 a 250 días debido a que en esta especie los óvulos pueden ser fertilizados en implantación retrasada. Usualmente nacen de uno a tres cachorros, con los ojos cerrados, su peso oscila entre 245 y 450 gramos.  Son totalmente dependientes de la madre, por lo que el cuidado materno puede extenderse hasta por 2 años (SiB, Colombia)

Desde la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena-CAM, se hace un llamado a la comunidad huilense para reportar cualquier avistamiento de esta especie que se encuentra en categoría de amenaza por la destrucción de su hábitat y la cacería indiscriminada de la que ha sido víctima. Así mismo, recordar que es una especie que no es agresiva con el ser humano y que en caso de encontrarlo no representa ningún riesgo para la integridad física. 

Monitoreo comunitario

El Grupo de Monitoreo Áreas Protegidas de Santa María Huila APSH está integrado por jóvenes de diferentes veredas del municipio, quienes se unieron con el Cuerpo de Bomberos de la localidad para adelantar acciones para la conservación y protección del medio ambiente.

Son 11 jóvenes que desarrollan labores de seguimiento de fauna, recuperación de animales afectados por acciones antrópicas, y cuidado de los recursos naturales del Parque Natural Regional Cerro Banderas Ojo Blanco.  Ellos fueron galardonados en el año 2018 por la CAM como Opitas de Corazón, por su compromiso con el medio ambiente, especialmente por la conservación del oso de anteojos y la fauna asociada a esta especie.

El Oso de Anteojos (Tremarctos ornatus), habita bosques húmedos o de Niebla y pastizales; los machos pueden medir entre 1.5 a 2 metros de longitud cabeza-cuerpo, y puede pesar hasta 175 kg, siendo las hembras aproximadamente las dos terceras partes del tamaño de los machos pesando entre 64 y 82 Kg. De pelaje largo y espeso de color negro, en algunos casos marrón o rojizo, con machas claras de tono amarillento o blanquecino en el rostro y parte del pecho.

Las manchas en rostro y pecho permiten su diferenciación, ya que son características de cada uno y funciona como una “huella digital”. Su importancia ecológica radica en que actúa como dispersor de semillas, así como un importante trasformador del bosque, pues al derribar arbustos y ramas para alimentarse posibilita los mecanismos de renovación del bosque, afectando directamente procesos de sucesión vegetal.